miércoles, 20 de julio de 2011

NOSTALGIA OCHENTERA: "MI ORGANISMO EN OBRAS" Y ENTREVISTA A FERMÍN SOLÍS, SU AUTOR

"MI ORGANISMO EN OBRAS"
FERMÍN SOLÍS
EDICIONES LA CÚPULA
Creo que quienes todavía nos perdemos en páginas repletas de viñetas, dibujos e historias tan de primera como las que podemos leer en una novela, viendo una buena película o disfrutando de nuestra canción favorita, compartimos un pasado común que, personalmente, se me ha venido entero leyendo esta nueva obra de Fermín Solís. La primera frase es la clave de todo: “Gran parte de los recuerdos de mi infancia están asociados a los tebeos”. A partir de ahí asistimos a un retrato costumbrista, amable e inocente en que el protagonista, Martín Mostaza, pasa en seis capítulos de ser niño a adulto en un resumido cuento donde cada viñeta es un detalle que describe el tiempo mejor que las palabras. Pasar de los tebeos de Bruguera a los de Crumb, los Freak Brothers o Bourgeon y de ahí a la revista Micromanía y los primeros ordenadores define una línea segura a principios de los 80 (el autor nacó en 1972), que Fermín Solís sigue seleccionando esos buenos recuerdos que a todos nos vienen cuando de repente descubres una vieja foto, o reencuentras en una caja aquellos libros de Los Hollister o de Los Cinco… en menos palabras: “Mi Organismo en Obras” logra una empatía total con todo lector crecido en los 80, a quienes recomiendo sinceramente la lectura de este libro. Es el resumen de una generación que, siendo aún jóvenes, vemos a quienes escriben el futuro a años luz de lo que disfrutamos (y sufrimos) hace apenas veinte años.

Fermín Solís es un guionista e ilustrador que, cuando se lanzó al mundo del tebeo tuvo claro que trataría de darlo todo por un medio que le ha llevado, desde la autoedición, a títulos publicados por Dib Buks, Astiberri o Subterfuge Comix. Con obras traducidas en Estados Unidos, Francia y Canadá por editoriales independientes de peso internacional, en 2009 fue finalista del Premio Nacional de Cómic por su novela gráfica “Buñuel en el laberinto de las tortugas”. Prolífico y variado, con grandes dotes para historias costumbristas como este “Mi Organismo en Obras”, Fermín Solís también practica géneros como el policiaco o el infantil. Otro dato curioso es que esta es la tercera ocasión en que el autor escribe sobre el mismo personaje, Martín Mostaza, de quien antes publicó “Los días más largos” con Ediciones Balboa en 2003 y “El año que vimos nevar” con Astiberri en 2005. Aprovechando la amabilidad de su editora y del autor, le preguntamos al propio artista sobre detalles como este y otros muchos acerca de su obra:

¿Recuperar personaje obedece a necesidad personal y nuevas ideas que querías desarrollar o fue algo sugerido por fans o editorial?
Bueno, en este caso hay un poco de todo, pero creo que la razón de más peso para volver a dibujar a Martín Mostaza es la pura necesidad. Dibujando a Martín me lo paso muy bien, disfruto más que con cualquier otro cómic de los que he hecho. Me siento más libre y eso se nota en el dibujo, en la historia… También, en cierto modo me sirve de catarsis, para hechar fuera recuerdos y compartirlos. Los fans también influyen, la verdad es que mucha gente empatiza con este personaje porque han vivido situaciones parecidas.

© Fermín Solís / Ediciones La Cúpula S.L.

Escribes en tu blog acerca de cómo soñabas con publicar con La Cúpula cuando empezaste en esto de las viñetas. ¿Qué sientes ahora que este trabajo ha cumplido tu sueño? Sobre todo teniendo en cuenta que has trabajado con otras editoriales también respetables y respetadas así como con la autoedición.
Como digo en el blog, es como cerrar un círculo, llegar a una meta. Me apetecía compartir las cartas de rechazo de la editorial, estas cartas parece que son como una leyenda urbana, que no existen, que las editoriales simplemente no responden y ya está. Aún es pronto para ver cómo me va con La Cúpula, espero que bien, yo estoy contento, en La Cúpula publican los más grandes autores del underground, y muchos de los independientes americanos, todos a los que admiro. Los cambios de editoriales son frecuentes entre los autores. Espero continuar publicando mis próximos tebeos con ellos.
© Fermín Solís / Ediciones La Cúpula S.L.

Confieso que también nací en el 72 y que todo lo que cuentas retrata la realidad de lo que creo fue la infancia de una generación como la nuestra, nacida cuando los problemas "políticos" y el paso a la democracia nos pillaron demasiado críos para darnos cuenta de ciertas cosas. Sin embargo, pese a todo lo común, no sé si es por las ganas que a mi me ha dejado tu libro de más o por silencio propio, parece que no entras al detalle de cosas o detalles en que podrías habernos contado más del personaje... o de ti. ¿Serían demasiadas páginas, prefieres guardar historias para otro libro o simplemente esto y nada más es lo que querías contar?
A mí también me da esa sensación, por ejemplo, cuando hablo del tema de las drogas, intento narrarlo desde el punto de vista de entonces, y la verdad es que, como cuento en el cómic no teníamos ni idea de lo que estaba pasando, si lo contase desde el punto de vista de hoy y todo lo que sabemos profundizaría mucho más en el tema, pero ya no sería igual, aunque hable de recuerdos en primera persona me gusta mantener la inocencia o la ignorancia de un niño que ve pasar cosas a su alrededor. Lo mismo ocurre con el golpe de estado o la Guerra Fría. A nivel personal sí que guardo cosas para posibles futuros tebeos de Martín Mostaza. Digamos que "Mi organismo en obras" es una primera aproximación a la adolescencia del personaje.

¿Qué te llevó más tiempo para este libro, recopilar suficientes recuerdos y guionizarlos para darle coherencia al libro o darles forma con el lápiz?
Tengo un cuaderno donde voy recopilando estos recuerdos en forma de pequeñas frases, lo hago siempre aunque no esté trabajando con este personaje.
No he trabajado en el libro del tirón, lo he ido alternando con otros trabajos. Puede que tuviese el story de un capítulo hecho y no pasarlo a lápiz hasta un mes o dos depués. Los storys son muy orientativos, porque de un story de cuatro páginas lo mismo me salen ocho al final porque mientras dibujo recuerdo cosas nuevas que tengo que incluir. En este caso he entintado con una plumilla caligráfica, con un trazo muy ágil y he disfrutado mucho entintando. El color sí que ha sido una parte costosa, le he dedicado mucho tiempo.

Desde que comenzaste a dibujar has sabido, como pocos, buscar el hueco para publicar y destacar a base de tu trabajo. Por eso, ¿estás inmunizado contra la crisis que afecta a tantos sectores y simplemente sigues trabajando o crees que tendrás que exportar más dibujos fuera de nuestras fronteras?
Yo creo que hoy nadie está inmunizado contra la crisis, los dibujantes también lo notamos. Ya he publicado varios libros en Francia y otros países, pero es difícil abrirse mercado por allí. Siempre he intentado dibujar los tebeos que me ha apetecido, lo que he querido contar, experimentar con géneros, etc… todo eso queda ahí y a la larga te va reportando beneficios. Lo que más me gustaría ahora es hacer algo más de ilustración infantil sobre todo para cuentos. Es algo que no he hecho y siempre he querido hacer.
© Fermín Solís / Ediciones La Cúpula S.L.

El momento en que el protagonista llega al extremo de quemar ciertas cosas ¿es metáfora de enterrar recuerdos o tú mismo llegaste a ese extremo de forma real? Resulta impactante porque supongo que concides en lo fetichistas que podemos llegar a ser los lectores de tebeos con muchas de las lecturas que nos han hecho serlo.
Sí, hay muchas metáforas en este cómic. Creo que es más metafórico, nostálgico y profundo que los otros dos libros protagonizados por Martín Mostaza.
Lo del fetichismo de los lectores de tebeos es cierto, el primer capítulo es un regalo para todos los que hemos amado los tebeos y hemos sido fetichistas de su tacto, de su olor, de todo lo felices que nos hacían.

¿Qué resulta más gratificante: una buena historia corta publicada en una revista, fanzine o proyecto común o un libro entero donde tú sólo te enfrentas a todo lo bueno y lo malo que puede caerle en todos los sentidos (crítica, premios, ventas)?
Creo que depende de cómo te haya salido esa historia corta para un fanzine o libro común o un tocho de 200 páginas.
Tengo historietas de una página de las que estoy más orgulloso que de alguno de mis comics largos. Pero creo que terminar un libro de más de 100 páginas es una proeza. Cada vez que empiezo un nuevo proyecto me parece imposible que algún día lo termine y haga tantísimos dibujos. Creo que terminar algo así es más gratificante que cualquier crítica, premio o cifras de ventas.

¿Cuánto tiempo te hace personalmentre falta para empezar a pensar en tu siguiente obra? ¿Ya tienes algo en mente?
Tengo varias ideas en mente y he empezado a concretar alguna, pero pueden pasar años hasta que alguna de estas ideas se materialicen en un libro. Es lo que decía más arriba, son muchas horas de dibujo, y no solo dibujar, si no saber narrar utilizando el tiempo y los recursos del cómic para que lo que se cuente se pueda leer.

Cuando eres guionista y dibujante a un tiempo, para parir una buena historia ¿qué hay qué practicar más: la lectura de buenos libros o gastar mucho el lápiz?
Las dos cosas y también ver mucho cine, leer a otros autores de tebeos. Lo malo es que si haces esto mucho tampoco tienes tiempo para vivir la vida, salir a la calle, divertirte y tener vivencias, que también son importantes para contar buenas historias.

¿Qué libro, novela gráfica o tebeo ajeno estás deseando poder leer, si es que descansas algo en verano?
Pues quiero leer "Hoy es el último día del resto de mi vida" de Ulli Lust pero primero debo terminar el primer libro de "Juego de Tronos" que todo el mundo me recomendó leer antes de ver la serie.

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