¿Existen las casualidades? ¿O todo a nuestro alrededor es, en realidad, un proceso causal en el que lo que pasa es porque no puede ser de otra forma? Lejos de retóricas o la supuesta filosofía pretendida de las insulsas redes sociales y manipulados medios de comunicación, la verdad es que Aristóteles, una prodigiosa novela gráfica creada por los autores griegos Tassos Apostolidis y Alecos Papadatos, llegó a mis manos de verdad el mismo día en que uno de mis hijos estudiaba para un examen de Filosofía. Perdido, trataba de comprender los principios y teorías de Platón y Aristóteles, protagonistas indisolubles de este nuevo lanzamiento de la joven editorial Elephant Books, que demuestra con este libro su apuesta por historias verdaderamente diferentes en todos los sentidos, tanto a nivel temático como, desde luego didáctico. Y es que Tassos Apostolidis, el guionista, ha ejercido como profesor de Secundaria durante más de cuarenta años, algo que evidencia su afán y búsqueda de hacernos aprender, estudiantes o no, en base al entretenimiento. Algo en lo que ayuda sobremanera la fluida aportación gráfica de Alecos Papadatos, dibujante que trabajó como animador en varias productoras francesas como Cartoneurs Associés y Ellipse (Canal+) hasta fundar su propio estudio en Atenas, Spicy Toons.
A Tassos Apostolidis y Alecos Papadatos los conocimos en castellano cuando la desaparecida editorial Sinsentido editó Logicomix en 2011, tres años después de su publicación original en Europa, donde esta primera colaboración entre sus creadores les valió una respetuosa ovación por parte de la crítica que, de algún modo, ayudó a que apenas en 2014 Salamandra Graphic recuperase y reeditase tan ingenioso experimento en el que se dedicaron a explorar el campo de la lógica y la filosofía a través de la búsqueda de los fundamentos de las matemáticas. En una simbiosis única que repiten en esta nueva obra que queremos recomendarte hoy, el dibujo de Papadatos equilibra a la perfección un relato donde el guionista Apostolidis no evita en ningún momento la densidad de materias tan profundas, pero sí lo hace visitable. Así, ambos lograron que la historia de Bertrand Russell, uno de los grandes filósofos británicos del siglo XX, se convirtiera en una lectura incluso apasionante, donde la acción la define sobre todo la pasión con la que Russel y otros intelectuales de la época, como Hilbert, Poincaré, Wittgenstein, Gödel y Cantor, transmitieron sus enseñanzas al mundo y cómo Apostolidis supo prepararlas para hacer de lo accesible un relato con vida propia.
Con posterioridad, Tassos Apostolidis escribió numerosos guiones de cómics basados en los clásicos de la Antigüedad griega, como las comedias de Aristófanes, La Odisea de Homero, Antígona de Sófocles, Ifigenia de Eurípides, las Fábulas de Esopo y Los Juegos Olímpicos en la Antigua Grecia. Mientras que, por su lado, el dibujante Alecos Papadatos mantenía alto el listón de su notoriedad dibujando mejor a cada página con el cómic Democracia (Alianza Editorial, 2106), obra con guion de Abraham Kawa basada en una idea y con dibujos de Papadatos, que comienza en Atenas en 490 a. C. y que narra la metafórica muerte de los dioses y el tortuoso nacimiento de la democracia. Por razones obvias, ambos autores han reivindicado siempre no el glorioso pasado de la nación en la que nacieron los ideales democráticos y el pensamiento que aún hoy en día trata de guiar nuestra civilización. Pero además el respetuoso y riguroso método que ambos han seguido, basados siempre en bibliografías tan selectas como extensas, les otorga una credibilidad que dota de vida a sus relatos.
Ese interés genuino por la Antigüedad pero, como se deduce claramente tras la lectura de Aristóteles, sobre todo por mantener lejos del olvido y dar a conocer a viejas y nuevas generaciones la base de nuestro pensamiento, ha llevado a ambos autores a unirse de nuevo en una historia que recupera el legado y figura del gran filósofo griego, considerado por muchos pensadores y estudiosos como uno de los primeros empiristas dado que, a diferencia de su maestro Platón, la base de su sistema era encontrar una explicación racional a partir del mundo que le rodeaba. Como bien recuerda Teofrasto al inicio de esta novela gráfica, "es inherente al hombre perseguir el conocimiento y querer descubrir la naturaleza". Teofrasto fue uno de los muchos alumnos a los que Aristóteles transmitió su sabiduría en una escuela en la que éste siguió enseñando tras la muerte de su maestro. Estamos en Atenas, en el año 315 a. C. y, a la sombra de un legado de proporciones tan enormes que, aún a día de hoy sigue marcando los planes de estudios de Humanidades, es allí donde comienza este singular periplo.
Lo que seguro no nos enseñaron a la mayoría, fuera de las teorías que tuvimos que aprender sin entender el mundo como lo hicieron los griegos hace siglos, fue que la vida de este gran personaje real nunca fue tan idílica, estable o sedentaria como podría decirse de quien enunció tantas e interesante teorías. Tantas que el mismísimo Platón nunca dudo de la valía de su presencia en la Academia de Atenas y, sino hubiese sido por la obligación de ceder su mandato a un pariente tras su muerte, Aristóteles habría sido directamente el líder de aquella cuna única de pensamiento. Este «hombrecillo flacucho, de pelo corto, ojos pequeños, piernas delgadas y muchos anillos» tuvo una única ambición desde su llegada a Atenas: comprender el mundo en su totalidad, convencido de que la filosofía permitía verlo como es, pero también «como podría o debería ser».
Lo interesante y apasionante de Aristóteles, tanto como la errática vida que llevó al filósofo de un extremo al otro de Grecia, es el contexto histórico tan sumamente detallado y de forma tan amena por los autores de este cómic. Y es que, a lo largo de sus más de 200 páginas en este edición en tapa blanda de cuidada elección del papel, para disfrute del dibujo de Alecos Papadatos, asistimos a años en los que la idílica Grecia se batía en interminables y sangrientas guerras internas entre sus ciudades estado, hasta llegar a ese momento en que conocemos, como personaje dentro del cómic, al personaje de Filipo, comedido y sabio rey de Macedonia que supo unificar poco a poco y con mano firme el escenario ideal en el que su hijo se convirtió en Historia aún mayor bajo el nombre de Alejandro Magno. Después de numerosos avatares que obligaron a huir a Aristóteles de otras ciudades griegas por sus orígenes macedonios, las páginas en que asistimos a los momentos en que se convirtió en maestro del gran Alejandro son todo un ejemplo de narración gráfica a caballo entre la biografía, los textos de filosofía, la pura erudición y también el humor.
Sorprende de verdad lo fluida que puede resultar la sútil narración del guionista Tassos Apostolidis, que se permite el lujo de ofrecernos completas lecciones de filosofía que adquieren dinamismo e interés gracias al aquí suave trazo de los espléndidos dibujos de Alecos Papadatos, tan cercanos al puro boceto de esos dibujos animados que le han acompañado a lo largo de su carrera profesional, que aquí las viñetas se suceden como fotogramas que seguimos a un ritmo continuo, sosegado pero donde siempre avanzamos a otro escenario, a otra parte de la historia o a otro personaje aún más apasionante que el anterior. Todo ello expresa a la perfección la visión del filósofo que recordaba el dibujante en sus primeras entrevistas promocionales cuando la obra fue publicada en Francia: "él (Aristóteles) también es una persona como tú y como yo, con su propia personalidad, alegrías y tristezas, peculiaridades y hábitos graciosos". Y así, dibujando su vida, Apostolidis y Papadatos convierten sus ideas en la trayectoria vital de un personaje al que sus coetáneos admiraban y a quien siempre movió su curiosidad insaciable por el mundo que le rodeaba. Apasionado de la astronomía y de la biología tanto como de la política o la metafísica, esta obra nos hace comprender como basó sus reflexiones a partir de la observación que nos lleva a observarle a él, gracias a este cómic, por vez primera, no como un cúmulo de complejos conceptos a entender, sino como el asombroso hombre que transmitió a tantos otros su pasión por la sabiduría, el conocimiento y la enseñanza de todo ello a los demás. Sorprendente lectura para recordar, aprender y disfrutar de una narración extraordinaria magníficamente bien ilustrada.









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